jueves



Caía la tardecita en el Salar Largo, el sol pegaba de refilon, lento y sospechoso, como esperando el envido..., el vientito jugueton como novio nuevo, se arremolineaba y mecía el flequillo desprolijo y sauvage del "Taita Verona", caprino montaraz de mil batallas, lider pendenciero y lanar por donde se lo mire..., aunque a él le gustaba que lo llamaran "Chievo Verona" (por ascendencia tana paterna y porque le encantaba la camiseta de ese club italiano, que lucía con desenfado por fuera de la bermuda hawaiana y hacía juego con las ojotitas turquesas Doufour...), o a lo sumo "Chivo Verona", pero nunca Tito...como lo conocian en el barrio desde que era mamon...Me acerqué sigiloso aunque reconozco con algo de temor, o sería respeto, o tal vez ambas cosas, que conjugadas con la replesion brutal de mi vejiga, me obligaba a dar pasitos cortitos (despues de 17 horas sin orinar, a veces me sentia asi...)A sabiendas de su participación estelar en la refriega de estos ultimos días, luchando a destajo en defensa de la sangre lanar en juego, ademas de las leyendas que lo alzaban y enaltecian en el devenir historico de generaciones y generaciones de manadas, el espiritu bravío puesto a prueba en cada reto que amenazó con extinguir esa raza...a sabiendas de todo eso...no hallaba la forma de entablar un dialogo, que mas alla de lo periodistico y develador, de todo lo que alli habia en juego, temia que mi voz me traicionara, que el corazon se hiciera harapos o peor aun...que me meara...Como pude, seque mi sudor acido y a esta altura maloliente, azofrené apenas mi ansiedad contenida, traté inultimente de controlar mi pulso, que taquicardico e inoportuno rugía por las cañadas de mis arterias y se volcaba a borbotones en mi auricula izquierda, respiré profundo, repasé mil y una vez esa pregunta animal, brutal e inquisidora que me repiqueteaba hasta el hartazgo desde la conferencia de prensa de nuestro amigo, y me lancé hacia "Chievo Verona" veloz y atropellado como esperma de eyaculador precoz, a vaciar "in your face" toda ese mar de dudas que me ahogaba, que cegaba mi razon y a "boca de jarro" le espeté, irrespetuoso e irracional..."CHIEVO, ES VERDAD...??!!!Se tomo su tiempo, lo reconozco, fueron 3 horas 15 minutos que se me hicieron eternos...y aunque la sirena de la ambulancia era ensordecedora, los gritos de medicos, paramedicos, enfermeros y camilleros bloqueaban mi audicion, a la vez que los destellos de cardiversores y aparatos de resucitacion se confundian con sueros, sondas vesicales y nasogastricas...a pesar de toda la parafernalia asistencial que me volvía a la vida...me pareció escucharlo...entre asombrado e incomodo, que a lo lejos, distante y circunpecto, me decía..."LO QUE...?"
Tincho

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