sábado

La burla por no aguantarse el zobaco del ángel





En un intento desespera do por menguar el calor y picoteo de los rayos del sol en sus escuálidos cuerpos, se ha visto a un par de dombosquianos guarecerse bajo las alas de un ángel. Seguramente buscando también una protección celestial, divina, además de sus coquetas gorras y sus ropas frescas, los protagonistas del hecho son un claro ejemplo de su su lucha contra el bronceado, mostrando sus pieles suaves, tersas, blancas y perfumadas, protegidas por Sapolán Ferrini.
Claro que esa actitud de reverencia angelical se topó con un elemento que también muchos dombosquianos exhiben: la fétida y profunda emanación de olores del zobaco izquierdo que por un momento hace tambalear al dombosquiano ibérico y ponerlo en una situación similar a la vista al final de tantos asados y alguna que otra salida post-gimnasio. Lo cierto es que esta imagen deja mucho que desear, especialmente por la conducta ética y moral de este par de muy reconocibles dombosquianos que sin pensar en la reputación del ángel, lo denigran públicamente acusándolo de sucio, maloliente, hijo de una buena ángel y pedazo de boludo de mármol. Una conducta reprobable que quizá se pague cuando se cumpla la maldición del Angel Zobaquero: llegarán a los 50 sin un pelo de sonzos y con la buzarda que les haga sombra allá abajo.
Para felicitar: la actitud fideera de quien a la derecha de foto se niega a participar de esta burla pública y se marcha mostrando una espalda formada en mil horas de fierros y fisicoculturismo.

No hay comentarios: