Revelan a Tincho toda la verdad. En un ambiente caldeado, con copas y violencia de más, se aclara todo: en cada maratón surge el transformismo!Dicen que segundas partes nunca son buenas…qué podría esperarse entonces de terceras….??? También dicen que no hay primera sin segunda ni segunda sin tercera…y hay quienes dicen además que la tercera es la vencida…en fin…dicen cada boludez…
Los momentos de confusión se sucedían al tiempo que el ambiente se tornaba bullicioso y alterado, la calma y la armonía otrora reinantes habían abdicado y ahora goberna

ban el tumulto, la exasperación y la intemperancia…hasta que se escuchó un grito, fue como un relincho venido del más allá…del mas allá del parral…como a quince metros…
-"…hace silencio la caballada…!!! – retumbó en cada tímpano, se extendió por cada huesecillo del oído medio, rodeó los conductos semicirculares y enfiló raudo por cada nervio acústico de la animalada…
- “…los potrillos a las hamacas, potrancas y yeguas nuevas al taller de lactancia, los pura sangre a hacer cola en hematología y el resto en descanso pero en silencio, carajo…!!! – cuando alcancé a divisarlo me dí cuenta del por qué de la ascendencia sobre el resto…se trataba de un alazán de pura cepa, joven y elegante, mezcla de patovica con matón sindicalista, que a la postre sería quien me conduciría al lugar de encuentro definitivo con Escondido, la mística perla peruana…
El salón era sencillo, paredes de ladrillo rasado, aberturas de madera algo roídas y sin pintar, el piso un alisado algo desprolijo pero limpio, algunas mesas también de madera, muy pequeñas y en el fondo un mostrador de mediana altura con una repisa detrás donde asomaban viejas y decoloradas botellas a medio llenar de vaya a saber uno que antigüedad real…ni bien entré me envolvió ese tufillo a fonda…a vieja taberna, donde los aromas a copetín y salamín colgado se entremezclaban con la humedad del ambiente, exacerbada por algún vermouth derramado y el encierro propio impregnado de noches de cigarro armado con tabaco barato y alguna pipa trashumante…
Poca gente, es cierto, el personaje estelar del Alto Perú acodado en el mostrador apurando un vaso de tinto oscuro y helado como la muerte, que lucía transpirado y tentador junto a un sifón pequeño y metálico que a disparos cortos y enérgicos iba completando hasta el copete ese recipiente tan deseado…
Inmediatamente detrás, el borrico que hacía las veces de asesor letrado, muy atento a cada gesto, a cada parpadeo y hasta cada movimiento respiratorio de su majestad peruana…
Y un poco más retirados los matones de marras, que en número de tres observaban disimulando tras esas gafas tan negras como delatoras de su presencia en el recinto…
- Vea, Sr. periodista – arrancó con voz gutural y casi sin abrir la boca mi interlocutor -, hizo una pausa, se llevó el vaso al hocico y plegando levemente el labio inferior sobre sí mismo (como haciendo “puchero”) comenzó a sorber una y otra vez la bebida en cuestión…la pausa se hizo espera y la espera se hizo extensa…se bajó dos jarras y media de vino y luego de cuarenta minutos y dos intentos de caída hacia los costados trató se identificarme para seguir hablando pero solo le salió un estruendoso eructo seguido de un flato tan abominable como sonoro, que quedó haciendo eco durante 15 minutos más…
Confieso que siempre desconfié de los caballos que hablan poco, en realidad siempre desconfié de los caballos que hablan…y éste hablaba poco y estaba próximo al pedo…
- Enseguida se me pasa – me dijo mientras lo acomodaban en la banqueta entre cuatro y lo ataban con una soga para impedir que por tercera vez golpeara su cabeza contra el mostrador y dejara de hacer puntería con los vasos en el espejo de enfrente.
- Yo lo he citado – continuó como pudo – porque leí lo de lo suyo y el “chivo” – rápida y disimuladamente eché un vistazo a las axilas rogando que aquello de “Rexona no te abandona” fuera mas que un latiguillo de propaganda, pero todo estaba bien, entonces barajé otra interpretación…- digo lo de Chievo Verona – y suspiré aliviado…
- Lo que el Sr. Escondido quiere decir – interrumpió el asno, ganádose una mirada mortífera e intimidante de Escondido.
- Lo que en realidad quiero es contarle toda la verdad sobre esta incómoda situación en la que estoy – dijo de corrido casi sin detenerse –
- Y buscamos alguien confiab….- el burro no alcanzó a completar la frase porque debió esquivar el intento de mordida de una de sus orejotas por parte de Escondido que impresionaba un poco molesto por las contínuas interrupciones del citado letrado…
- Sí - continuó el peruano, mientras miraba de reojo al representante legal - creo que Ud. es la persona ideal e imagino que querrá conocer un poco de mi historia antes, verdad ?
- Así es – le respondí – cuáles son sus orígenes, por ejemplo…
- Soy un híbrido de Berebere, de los que heredé su paso y prestancia, y del caballo árabe, responsable de mi belleza…
- Muy interesante, acoté y repregunté…disculpe mi intromisión en este tema, pero Ud. habló de hibrido y debo preguntarle mas allá de su nombre…sexo?
- lo que se puede, en la chacra no somos tantos…
- No – lo interrumpí yo – quiero decir macho…hembra…
- Ah, sí, le doy a machos, hembras, algún colibrí…
Preferí cambiar de tema, mientras percibía cierta tensión entre Escondido y su abogado mular, hablaban por lo bajo e intercambiaban gestos extraños, al menos para mí…
Hasta que me animé y lo encaré como chancho a los choclos… y dígame Don Escondido, cómo es eso del dinero y los negociados con el acaudalado RS…?
No…!!! Saltó el asno enardecido…de eso no se habl… La coz del peruano salió rápida y cortita como un rayo, sonó como tablazo en la quijada del mular convirtiéndose en una maraña de carne, huesos y sangre que esparciéndose azarosa por los aires, salpicaba a todos los presentes del barsucho…
Sí hay que hablar…!!! Comenzó a elevar el tono de voz, Escondido, a la vez que impresionaban vanos los intentos de reanimar a Martineithz de Cuneo Libarona, el pueblo debe saber la verdad, se esforzaba el peruano en hacerse oír, lo que pasa es que me quieren silenciar porque hay mucha gente “bien” involucrada….
-Tranquilícese Escondido, tranquilícese…hablemos
-Mire, Sr. Periodista, tenemos poco tiempo, pero le voy a contar…resulta que es una maldición, sí, así como lo escucha…en realidad yo vine acá en la década del 80 y me quedé unos cuantos años más…hice amigos, conseguí trabajo, y cuando junté unos pesitos me quise comprar un autito, modesto, vió ?, bueno, entonces un grupo de muchachos de acá, del Alto Valle me recomendaron a un amigo de ellos, un tal Mainetti, yo le dí toda la platita y me dijeron que no había problemas, que era un pibe serio, y que es más, ellos eran su garantía, y yo confié, vió ?, y me cagaron, Don, me re-cagaron…de pronto despareció la platita, el tal Mainetti, los muchachos, todos…un tal Guillermo se fue a Córdoba a estudiar (semejante burro…a estudiar…quién se lo cree), un tal Marcelo a Ushuaia o Tierra del Fuego a trabajar..de qué, me quiere decir, de qué carajo si ahí no había una mierda…otro llamado Micho o Michi se escondió en una farmacia o algo así…¿quién se cree Ud. que arrancó con el tema de la efedrina…? Y al único que pude agarrar fue a RS, a ese lo agarré y le dije…"hasta que no recupere hasta el último centavo me vas a cuidar y querer…me vas a amar más que a tu esposa y encima te voy a echar la maldición peruana…vas a correr al paso como yo y en todas las maratones que participes se van a re-cagar de risa de vos y no vas a ganar una mierda…”, esa es la verdad Sr. periodista, cuéntesela a todo el mundo, no me falle…por favor….fue lo último que alcanzó a decirme, mientras se lo llevaban entre diez y doce matones a sueldo de ya imaginan quien….
Y me dejó como al pasar una foto que testimonia lo que me dijo.
Reconozco que esa imagen quedará para siempre en mis retinas…imposible de narrar, de describir…por lo impactante, por lo increíble… en mi dilatada carrera en los medios he debido entrecerrar mis ojos más de una vez como corresponsal de guerra para no verme doblegado por la impresión…pero nada me ha causado un shock tan asqueante y revulsivo como ver la cabeza impávida del asno estampada en la pared del barsucho chacarero….
Fin