viernes

Mañana hay asado y asamblea para ver qué hacemos con la maldición de la "pólvora mojada"

Aquí está la foto del rescate urgente que hicieron Tincho y Guille de un Torito venido a menos, sin balas, pero con la conciencia tranquila de que si no fuera por la maldición peruana, él seguía a buen ritmo en su segunda Luna de Miel.

Torito y Yaneri ahora están más tranquilos. Ambos saben que es cuestión de tiempo, de alguna medicación y de rehabilitación. Seguramente volverá a ser el de antes, el cumplidor, el toro salvaje de las sábanas. Pero habrá que esperar.

Por lo pronto, luego del salvataje en helicóptero que realizara Dombosquianos, el equipo médico encabezado por Tincho y Guille, lo estabilizó, secó sus lagrimones y le inyectó el contenido de 25 pastillitas celestes, como para que reaccionara. Y nada.

Desde el punto de vista de la salud, todo quedará en manos de los dos tordos. Pero para analizar cómo combatir el flagelo, los alcances insospechados que puede tener, la acción devastadora que puede provocar en las filas dombosquianas, mañana nos juntamos en el quincho de Rodolfo, a partir de las 21.



Asado urgente



Ante la dimensión que están tomando los hechos, con el galope de la maldición del caballo peruano y el mal de la "pólvora mojada" y ya con la primera baja en nuestras filas, convocamos a un asado en forma urgente para analizar la situación y tomar las medidas necesarias. El encuentro se realizará en Cipo -quincho de Rodolfo- y es imprescindible que se comuniquen con él o con Checho para confirmar la presencia. Sería bueno que estemos la gran mayoría. Que además estará el chivo de Lelé y otras exquisiteces.



Crónica de un rescate inesperado



Y aquí está el testimonio de uno de los rescatistas de Torito. Tincho nos cuenta desde adentro todo lo que se vivió en esas horas dramáticas y aciagas.

"Alguna vez, cuando se comía poco, se soñaba siempre y se extrañaba mucho, entre libros y apuntes de biología e indescifrables fórmulas químicas, aguantando el calor abrazador y la soporosa humedad de Buenos Aires, cuando el sudor se confundía con las nostálgicas lágrimas que atropelladas pugnaban por rodar raudas por esas mejillas rojizas e imberbes de dos pibes que asustados intentaban desgranar el cascarón adolescente que arrastraban desde aquellas lejanas tierras del Alto Valle…en esos días de caras nuevas y gente rara, de todo gris y nada verde, de gesto adusto y sonrisa ausente…en esos días de hablarnos con la mirada y entender cada silencio...en esos días surgió aquel juramento…de amigos, de compinches, de futuros colegas que nos acompañaría hasta la mismísima muerte…
“jamás, aunque nos valga la vida, jamás dejaremos un amigo en el camino…”
Dios, la vida, el destino, nos dieron y nos quitaron, pero por sobre todas las cosas nos hicieron madurar, acumular experiencia y hacernos fuertes en la adversidad…hoy, el presente nos encuentra con algunas canas de mas (yo), algunos rizos de menos (él), pero las convicciones intactas y aquel juramento a flor de piel…es por eso que la alarma no alarmó, que la urgencia no urgió, simplemente el llamado nos llamó, nos miramos y dijimos…aquí está él y aquí estoy yo…!!!


Los exámenes de urgencia


Después de un minucioso exámen clínico y una no menos minuciosa y completa anamnesis, con las pruebas descarnadas e irrefutables que los exámenes complementarios solicitados de urgencia nos ofrecían, las alternativas diagnósticas eran escasas y todas ellas conducían a la misma conclusión…Guillermo y yo lo sabíamos, lo intuíamos…y el pronóstico era peor…
Los ojos desorbitados y enrojecidos de nuestro amigo y paciente parecían rogarnos un equívoco diagnóstico, pero cómo disfrazar la verdad, cómo simular tranquilidad ante semejante hallazgo científico? Ya no se trataba de una sospecha y se revelaba ante nosotros…
Tal vez pueda sonar frío, apersonal, deshumanizado, pero el informe final era claro…”una insuficiencia vascular mixta, arterial y venosa, con clara afección de la musculatura lisa a predominio arteriolar, de etiología probablemente autoinmune, rápidamente progresiva y de pronóstico reservado…”
Quedé impávido, estupefacto, busqué inútilmente la mirada tranquilizadora y comprensiva de Guillermo, pero no la hallé, busqué su espalda ancha y curtida para contenerme y tampoco la hallé…finalmente lo busqué a Guillermo y lo hallé… lo hallé “charlándose” a la médica terapista, haciéndole caritas y contándole lo lindo que es el valle, la fiesta de la manzana y qué sé yo qué sartada de boludeces…
Guille – le dije por lo bajo – esta es una maldición…hay que sacarlo ya…!!!!
Te parece? – me contestó algo fastidioso – no podría ser después de los lentos…? La estaba pasando de bien….


Rescate desesperado


Raudamente nos dirigimos hasta la sala donde había quedado el Torito, el Guille con las llaves del helicóptero en la mano, yo con los arneses, sogas y roldanas…cuando abrimos la puerta de la habitación no pudimos menos que emocionarnos con la escena que ante nuestros ojos representaban nuestra pareja amiga…Jorge embobado mientras contemplaba la figura de Yaneri y ella sentada a su lado, con la mirada focalizada en la entrepierna de él y cantando suavemente “…plegaria, para un niño dormido…”
Rápido chicos que tenemos que rajarnos – les advertí -, yo voy yendo al helipuerto – dijo Guille – mientras yo aseguraba la humanidad del Torito que me gritaba…”No pará, el problema esta en la carburación, tengo un motor de 4 tiempos pero está fallando la admisión porque después la compresión, la explosión y el escape están bárbaros, me parece que no chupa bien en la admisión…”, no rompá lo’huevo Jorge!! -le gritaba yo mientras lo arrastraba por los pasillos, derrumbando dos viejos de PAMI, una enfermera gorda, una caja de sachet de suero y un boludo disfrazado de Barni para entretener a los pibes de pediatría…-
Ya una vez en el aire, con el ensordecedor ruido de las aspas taladrándome los oídos, pero más tranquilos y relajados y mientras acariciábamos mansamente al Torito entre Yaneri, Guille y yo, empezamos a percatarnos que de la cabeza para abajo, su cuerpo se comenzaba a cubrir con una pelambre corta y dura, negra azabache y una melena que suave y lacia caía como catarata desde su región cervical…nos miramos con mi amigo y colega y supimos de que se trataba…casi al unísono nos brotó ese grito macho mezcla de bronca e impotencia…LA MALDICIÓN DEL CABALLO PERUANO…!!! LA P….. M….. QUE LO PARIO…!!!

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